
Las zapas medias sucias de correr entre el pasto y la tierra. La urgencia de dar con la vereda y con ella el conocido camino hasta la canchita, entre toques cortos de pelota aparecida a ultimo momento. Un puñado de amigos, la proximidad y la fidelidad que desconoce obligaciones. Un tiempo generosisimo para compartir. La vieja calle siete, desafectada de pavimento y el ancho horizonte poblado de eucaliptos. Las ganas de correr una aventura hasta el cansancio. Un puñado de sueños. Que otra cosa, acaso, somos?
Me es profundamente grato compartir un mundo con ustedes.
6/09/08
Mariano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario