miércoles, 24 de octubre de 2007

Poema Galés del siglo IV

He sido la hoja de una espada,
He sido una gota en el río,
He sido una estrella luciente,
He sido una palabra en un libro,
He sido un principio en el principio,
He sido una luz en una linterna,
He sido un puente que atraviesa sesenta ríos,
He viajado como un águila,
He sido una barca en el mar,
He sido un capitán en la batalla,
He sido una espada en la mano,
He sido un escudo en la guerra,
He sido la cuerda de un arpa,
Durante un año estuve hechizado en la espuma del agua.

jueves, 11 de octubre de 2007

28


28 km/segundo es la velocidad de traslación de la Tierra en su circunvolución en torno al Sol. 28 vueltas completas; giros en acercamiento y lejanías. El número 28 me agrada. Cuenta casi la duración de un mes si uno le saca esos ratos en los que quisiera que el mismo mes dure menos. Deja abierta la posibilidad y las ganas no agotadas. Sería la conveniente duración de aquellos días que uno anhela se prolonguen. 28 es un día (es o fué, la duración del tiempo es infinita) en que nació mi hermano, quien cree ser mayor que yo, ignorando que mucho antes de su entrada al mundo yo (de alguna manera) ya lo contemplaba. Estaba desde mucho antes que él, mi edada, en rigor de verdad es mas vasta. 28 jornadas de 365 días ¿?.

La uno originaria, mística. Aquella de la que no tenemos registro, solo la constancia de su paso. Los libres y salvajes días de la infancia. De verdes y de cielos, de tierra, de noche, maravilla, de madera, el desconcierto de adolescer de tantas cosas. Sus momentos oscuros. La pérdida. El ascenso a nuevos estados de consciencia (la vida se edifica en niveles de consciencia, se mide en grados de ella o de carencia de si) la soledad y el desamparo. El cielo abierto. El azul eterno del arriba infinitamente poblado de estrellas. La sed. La vergüenza. El sueño. La cristalización de la memoria que siempre se repite. Los ciclos. El dolor. La tristeza. La risa. La imagen de mi, la del mundo. Mi padre muerto. Las marcas en la piel. La velocidad de la Tierra. El álito desierto. La contemplación. La fuerza.

Existen algunos recuerdos que uno definitivamente no va a olvidar. Instantes difíciles de desprender de aquello que somos. Rostros, paisajes, perfumes, distancias, señas. Nombres, sin ordenamiento jerárquico: Julián, Héctor, Lila, Rubén, Hugo, Pocho, Abelardo, Lucas, Gustavo, Juan, Luciano, Patricio, Heráclito, Flor, Arthur, Mariano. Usos y costumbres. Hábitos instalados hasta el hartazgo. Muecas. Posibilidades. Infinitas.


Mariano Martínez, 6 Septiembre 2007